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UNA HISTORIA DE AMOR: COLOMBIA Y LOS PEDALES

UNA HISTORIA DE AMOR: COLOMBIA Y LOS PEDALES

Por:Felipe Ruiz  / PipeRuizC

Una vez más, el deporte colombiano tocó el cielo con las manos; una vez más, los deportistas más completos del planeta trajeron felicidad infinita al país; y es que ver a “Checho” y a Nairo en lo más alto de un podio, mientras el tricolor patrio se ondea y el “Oh gloria inmarcesible” retumba, llena de orgullo a toda una nación.

Colombia ha hecho historia, nunca antes se habían logrado dos victorias World Tour de manera consecutiva para un país latino; Henao en Francia y Quintana en Italia, demostraron una vez más, que Colombia es uno de los 3 países más poderosos, hablando del mundo del pedal y las bielas.

Comencemos desglosando la consagración de Sergio Luis Henao; el paisa venía de coronarse Campeón Nacional de ruta de Colombia, y lucir la tricolor en el uniforme lo hizo aún más grande. Sufrió, pero al final logró sacar una mínima diferencia de dos segundos, que fueron suficientes para superar a Alberto Contador, su inmediato perseguidor. Un colombiano se vestía de amarillo en Francia, ojalá sea un buen augurio para este año. Vamos por el sueño amarillo.

Otro punto importantísimo de esta carrera es el nivel superlativo de Jarlinson Pantano. El vallecaucano, quien venía de consagrarse Campeón nacional de crono y subcampeón nacional de ruta en Bogotá, fue gregario de lujo de Contador en su nuevo equipo, el Trek Segafredo. “País” es uno de los corredores más completos hoy por hoy en el mundo, ya que, a sus dotes en las carreras contra el reloj, hay que sumarle que sube muy bien y puede dar un golpe de autoridad en alguna de las grandes vueltas. Será, sin duda, una de las principales armas de Contador a lo largo de la temporada.

Ahora vamos a la victoria de Quintana; quien, con una diferencia más holgada que la obtenida por Henao, logró mantener a raya a sus rivales en la crono que correspondía a la etapa final (hay que resaltar que ha mejorado considerablemente su participación en esta especialidad) y así seguir vestido de azul, pero ahora alzando el tridente que lo coronó como campeón de la Tirreno Adriático; carrera que, entre otras cosas, el boyacense ya había ganado en 2015.

Nairo se hizo sentir en Italia, demostró por qué es el mejor escalador del mundo y que vi

ene con hambre de gloria; lo ocurrido en el Tour pasado es motivo suficiente para querer volver con ganas de dejar aflorar un grito de victoria en París. Sin embargo, el boyacense va paso a paso, y el primer gran reto es el Giro; dejémonos de vainas,

si Nairo se viste con la Maglia Rosa este año, vamos a saltar en un pie. Pero hay algo que no se puede olvidar: Este año es el año, este año cumplimos el Sueño Amarillo.

Además de la contundente victoria de Quintana, hubo tres puntos que se deben dejar en el tintero, porque son para tener en cuenta:

  1. Fernando Gaviria está, hoy por hoy, entre los cinco mejores embaladores del mundo, y lo que le falta por crecer, tiene 22 años. El paisa se alzó con la victoria en la penúltima etapa, superando a Peter Sagan, el vigente campeón mundial; y, hay que aceptarlo, hizo ver blando al esloveno, Gaviria es un dotado que, seguramente, este año nos dará alegrías en alguna grande.
  2. Rigoberto Urán tiene mucho más para dar; el de Urrao no se puede volver un corredor del montón, tiene condiciones y forjó un nombre en Europa, basado en trabajo y victorias. Esperemos que este año le vaya mucho mejor que en el pasado.
  3. Y el último y más importante, el futuro del ciclismo colombiano está en muy buenas manos, definitivamente somos un país bendecido, crecen pedalistas de debajo de las piedras. Egan Bernal, con 20 años, fue segundo en la categoría jóvenes; pero corrió como si llevara años en Europa, como si corriera en World Tour desde que tiene memoria. El zipaquireño tiene todas las capacidades para, en unos años, ser la cabeza principal de los ciclistas colombianos por el mundo. Todo lo dirá el tiempo y el trabajo del ‘pelao’, sólo espero que no se quede en promesa, porque aquí somos campenes mundiales en sueños que nunca terminan de ser realidad.

Si el año pasado celebramos el mejor año de la historia del ciclismo de Colombia, quiero que esa estadística quede borrada totalmente por la actuación cafetera este año. Sueño con Rigo vestido de rosa en Milán, con Nairo vestido de amarillo en París, y con Cháves de rojo en Madrid. Este año, más que nunca, sueño con Cavendish, Sagan y Greipel mordiendo el polvo de Gaviria; con Pantano y Henao, dando golpes de autoridad y demostrando que son ciclistas al mismo nivel que sus jefes de fila. Quiero ver al “Bananito” Betancur, retomar el nivel que le conocimos en 2014; a Winner ser el gregario de lujo que todos esperamos; y a Arredondo, volver a un equipo World Tour a demostrar que es uno de los mejores escaladores del planeta.

Bendita sea esta tierra por parir tantos escarabajos, benditos sean los escarabajos por trabajar tan duro y alegrarnos tanto, y bendito sea el ciclismo, el deporte hecho a la medida de los colombianos.

Fotografías tomadas por: Felipe Martin, Mafe Vargas y Felipe Ruiz

Lo expresado por el columnista no representa la opinión de

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