Menú

TRIBUTANDO DIEZMOS

TRIBUTANDO DIEZMOS

Por: Daniel Higuera Rincón / @MioHiguera

Los niveles de conveniencia electoral que se sujetan a las modificaciones estructurales de la reforma tributaria se hacen visibles en el marco de las decisiones a quien será la nueva víctima de este costoso e inepto aparato estatal. Por ello, los adalides tanto de la fe, como de los abanderados del igualitarismo extienden su oscura sombra hacia los juegos de los premios y castigos de la empresa.

El 2016 ha sido el año de las grandes reivindicaciones sociales, tanto de los religiosos en defensa de la familia, como de la comunidad LGTBI. Generando así,  que los ‘padres de la patria’ transformen al Congreso de la República, en el coliseo romano de las ideologías, donde sus electores serán espectadores de la vergonzosa disputa de los intereses electorales de los adictos a la coyuntura.

Ante la inminente e impopular reforma tributaria que viene en camino, los planteamientos del Ministerio de Hacienda hacen visibles los compromisos políticos ante los grupos de presión que en este gobierno han sofocado los intereses y proyectos del ejecutivo. Sin embargo, esas disgregadas reacciones hacen que la educación sea un punto de concentración de gravámenes ante la imposibilidad de hablar de tributación de las entidades religiosas.

¿Por qué no se pueden gravar los patrimonios de estas congregaciones?

Sin querer hacer del tema una pantomima de las encíclicas papales, una de las parábolas del nuevo testamento anunciaba: ‘Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’, como la posición reflexiva que representaban instituciones, que si bien es cierto, comparten un contexto; implican dos componentes diferentes en el ser humano, su vida en sociedad y el componente espiritual.

Ante esta aclaración y al ver las sagaces maniobras del gobierno Santos, el gran perjudicado de aislar a las congregaciones religiosas del escenario tributario es el sector educativo, evitando dar un golpe de opinión desfavorable para los intereses electorales de los congresistas, pero crucificando a las instituciones educativas del sector privado.

Es necesario asumir el mismo rasero para la construcción de normas de carácter tributario, de modo que los factores supra legales o los criterios de integración les puedan dar a los inversionistas mayor seguridad jurídica. Las instituciones religiosas no pueden ser ajenas a ello, y si bien es cierto, pueden llegar a configurar un criterio especial; su inclusión en el régimen tributario y fiscal reafirmaría el principio de la participación tan exigido por la sociedad desde la función administrativa.

Colombia se ha reconocido como un Estado laico y pluricultural. A partir de estos preceptos, la participación debe comprender márgenes de justicia legal y distributiva para realmente apersonarse de su propio futuro. No es necesario interpelar razones extraordinarias o de fundamento ético para evadir compromisos entre todas las instituciones con el país, ya que siendo un participante activo, aquel Estado que sobrevive a pesar de sí mismo podrá contar con una nueva voz.

Debemos afrontar el ‘lobby’ de las instituciones religiosas como un recurso de integración y proactividad, ante el país al que tanto le piden y tan poco le aportan. Es el momento para que pasemos de ser los fariseos del siglo XXI a participar no sólo exigiendo, sino proponiendo.

Imagen tomada de: www.noticiacristiana.com

Lo expresado por el columnista no representa la opinión de EL PALIQUE REVISTA DIGITAL

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Twitter @El Palique

Instagram El Palique

[instalink width="100%" height="350px" image_size="small" bg_color="#285989"]