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¿PATRIOTISMO O PUBLICIDAD ENGAÑOSA?

¿PATRIOTISMO O PUBLICIDAD ENGAÑOSA?

Por: Leonardo Zapata / @_Sero_tonina

20 de Julio, la fecha propicia para desempolvar los chiros y colgarlos en la ventana. Amarillo, azul y rojo: inspirado en la madre patria con su bandera amarilla y roja y el azul del mar que separa a Colombia de sus amados conquistadores  y/o saqueadores; o la historia más conocida: El amarillo que representa la riqueza que nos quitaron, el azul por los dos mares (eso no incluye al canal porque lo perdió) y el rojo por la sangre que derramaron los próceres por una soberanía que podemos también poner en duda.  Ahora bien, ¿por qué sentirse orgulloso de 3 colores y un nombre?

Y realmente no importan los colores puedes ser amarillo, azul, rojo, verde, la bandera que sea. El patriotismo no es más que una farsa metafísica y moral. El nacionalismo como cualquier consuelo metafísico no desemboca más que en el fanatismo, es decir, en el principio de la guerra y el odio. Y si el arraigo a un pedazo de tierra no es un propósito de guerra, ¿por qué pregonar del potencial militar por las calles y mostrarlo en televisión cual propaganda Nazi?

¿Qué es la patria? Según la RAE es  la “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Es decir, el problema empieza con territorio. ¿Bajo qué parámetros y qué condiciones se trazan líneas imaginarias y se montan puestos militares allí? ¿Dónde comienza mi patria y dónde termina? ¿Qué me diferencia de aquel que nace al otro lado de la línea imaginaria? ¿Por qué sentir afecto hacia un pedazo de tierra que puede que ni conozca y desprecio o no afecto por otro que tampoco? Esas preguntas nos llevan al plano jurídico, la patria entonces podría no tener nada que ver con una situación de pertenencia, sino más bien con una facilidad y estabilidad económica y política, es decir, el patriotismo no es más que un discurso ligado a generar fidelidad a una constitución, a una tierra y a una gente por intereses políticos. Lo que en términos Rousseaunianos podríamos llamar Fidelidad al contrato social. Es decir, publicidad.

Pasemos entonces a los vínculos afectivos, lo que me resulta también un poco extraño, no puedo negar que existen vínculos afectivos en términos sociales, con nuestros vecinos, amigos, familiares y vínculos culturales, con el picadito de micro, con la pola en la tienda, con el “folclor colombiano” que llaman por ahí. Lo que me resulta extraño es que eso esté ligado a un pedazo de tierra, a un nombre, unos colores, un himno, etc. Como si el entorno cultural estuviese asociado a una patria, como se nos hace creer, más bien yo diría que está ligado a grupos sociales y eso resulta evidente cuando vemos la pluralidad cultural que habita en este “país”. Sí yo me voy al choco la cultura es totalmente diferente a la que hay en el llano, o en la costa caribe o en Antioquia, incluso, uno puede hacer esas diferenciaciones dentro de las mismas ciudades, en términos culturales no es lo mismo Bosa que Cedritos, y no porque uno sea más que otro, son simplemente diferentes. Entonces, ¿dónde está el famoso arraigo a la patria,  sí voy a extrañar lo mismo si me voy de una ciudad a otra que a un país a otro? Y no podemos pensar que por la radicalidad del cambio, porque sí bien hay diferencias entre Venezuela y Colombia por ejemplo, voy a extrañar lo mismo si me voy de Pasto a Cúcuta que de  Bogotá a Caracas.

Pero yo no tendría problema con la publicidad de la patria sí eso no generara el desprecio que genera el nacionalismo, a saber, la xenofobia. Los colombianos, encasillados bajo ese precepto jurídico donde comienza el problema, son tratados en x cantidad de países como bandidos, y la lucha ha sido más bien por cambiar esa imagen bajo la muestra de personalidades colombianas de las cuales sentirse orgulloso como cantantes, deportistas, escritores, científicos, etc. Una apuesta que no considero indebida, pero me parece más acertado una aniquilación del nacionalismo, ¿por qué?

Pues porque el problema no son los buenos o los malos colombianos, el problema es creer por ser colombiano se es bueno o se es malo; somos seres humanos que habitamos un planeta azul que gira alrededor del sol en aproximadamente 365 días, ¿Qué nos hace creer que por nacer en un pedazo de tierra y comer cierta comida nos hace mejores o peores?

Y entonces salgo a la calle y escucho comentarios por todo lado: “Colombia se está llenando de venezolanos” “nos están quitando el trabajo” “quieren vivir gratis” “por qué no se devuelven” y montones y montones de comentarios. ¿Y nos quejamos de la xenofobia? ¿Nos quejamos de Hitler y de Trump?

Toda esta reflexión me devuelve al principio: el problema del patriotismo únicamente tiene que ver con una situación jurídica y política, lo demás es publicidad engañosa.  Por lo cual no encuentro el motivo por el cual hoy tenga que colgar mis chiros en la ventana. Afortunadamente vivimos bajo una constitución que defiende la libertad de expresión, donde cada cual cuelga lo que quiera en su ventana y cree en lo que quiere creer. Mi llamado entonces no es para que no cuelguen cosas en la ventana o que no saquen pecho cuando Nairo sube al pódium, o que su pecho no se hinche al escuchar un himno; mi llamado es un poco a la conciencia, un llamado a erradicar el principio de la guerra, un llamado al amor a la humanidad y no a unos colores, un llamado a una mano al otro por ser otro y no por ser o no ser colombiano.

Imagen tomada de:  http://procedimientospolicialescolombia.blogspot.com.co/

Lo expresado por el columnista no representa la opinión de EL PALIQUE REVISTA DIGITAL

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