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LA BELLA Y LA BESTIA, UN GRAN ACIERTO AUDIOVISUAL

LA BELLA Y LA BESTIA, UN GRAN ACIERTO AUDIOVISUAL

Por: Cristian Murillo / @cristianm101

 

Tan pronto como se anunció la película live action basada en el clásico animado de Disney La Bella y la Bestia los comentarios no se hicieron esperar por tratarse de la adaptación de una de las historias más célebres y el cuento de hadas por excelencia. El reto que representaba recrear “en la vida real” una historia tan llena de magia como lo es ésta generaba un sinnúmero de opiniones que iban desde la confianza del buen trabajo de Disney en sus largometrajes, hasta la creencia que ésta película sería la muestra de la innecesaria tendencia al remake al que se está recurriendo con los grandes clásicos, tanto de Disney como del cine en general. La creciente expectativa que se cernía sobre esta película la hizo una de las más esperadas de este año y tras su estreno el pasado viernes no queda más que decir sino Disney “la rompió” con esta nueva entrega de uno de sus cuentos más icónicos, realizando, en mi opinión, su mejor película live action hasta el momento y, sin lugar a dudas, una de las mejores que veremos este 2017. Aquí el review del acierto que resultó ser la adaptación realista de La Bella y la Bestia.

La redes sociales estallaron tan pronto se conoció que el filme iba a ser protagonizado por Emma Watson, quien parecía ser el cast ideal para encarnar la hermosa Bella tanto por su parecido físico como por su gran capacidad actoral que podría imprimir el carácter y el sello único que hacía de ésta chica francesa una de las princesas más entrañables de las películas de Disney. Sin embargo, no sólo por Emma Watson el casting de esta película sería uno de sus más grandes fuertes, actores del calibre de Ian McKellen, Emma Thompson, Ewan McGregor que con una actuación magistralmente jocosa y precisa dieron vida a los icónicos: Din Don, la señora Potts y Lumière respectivamente, y llegaron en muchas ocasiones a robarse las escenas más emotivas, impactantes y divertidas de la película. Además de generar una empatía inmensa con el espectador por lograr plasmar el espíritu humano inmanente en objetos comúnmente inanimados. Pero el desempeño actoral no se ve únicamente reflejado en la personalidad de los objetos sino propiamente con villanos como Gastón y Lefou, interpretados por Luke Evans y Josh Gad, quienes a pesar de jugar el rol antagónico en la historia tienden a ser jocosos y generar gran empatía con los espectadores. Sin duda la película goza de grandes actuaciones y un elenco de lujo.

La música es un aspecto que de entrada nos revela el flujo de la película, una historia cuyos puntos más determinantes irán ligados a un acompañamiento sonoro muy a la par del clásico animado así como del musical de Broadway de 1994 que nos ofrecieron una película con grandes performances y un nexo muy particular entre el gran elenco que previamente mencionamos y su voces acompañados, a su vez, por una gran cantidad de actores de Broadway que en sus roles de aldeanos y utensilios encantados aportaron un sello de musical a una película que no fue vendida como tal y el efecto logrado fue grandioso. Quizá algo de lo más evidente en esta película es lo fiel que resulta frente al clásico animado, no sólo en el uso de los números musicales y la indumentaria de los actores sino las personalidades de los personajes y hasta en los diálogos. A pesar, que la trama de la historia es muy conocida, la película no cae argumentalmente en ningún momento y no se torna aburrida, lo que resulta muy llamativo en virtud de que es tan respetuosa y ceñida al filme de 1991 que las escenas que ya habíamos visto resultan casi tan cautivadoras como las que se introdujeron especialmente para esta versión del 2017. Hablando de esto, la introducción de nuevos hilos dramáticos a la trama, que en realidad son muy pocos, fueron bastante precisos y cuidadosos con la historia original: una mirada a los orígenes de la madre de Bella, una exploración mayor al personaje de la Bestia y sentidos nuevos en los personajes resultaron encajar muy bien para validar en mayor medida la relación Bella-bestia, que de no ser así hubiese resultado incompleta y vacua.

Con respecto a los caracteres nuevos plasmados en muchos de los personajes, resultó el más controversial la introducción al primer personaje abiertamente homosexual en Disney. Lefou cuya relación de admiración por Gastón fue reflejada en esta adaptación a un nivel amoroso, lo cual hizo que naciones como Rusia, Malasia y estados como Alabama pusieran clasificaciones +13 +18 años e incluso la prohibieran completamente dentro de sus jurisdicciones. Lo cierto es que este detalle resulta engrandecer incluso más a la película, por ser la pionera en darle una mirada a una realidad que en el mercado audiovisual dirigido para público infantil no ha sido manejada hasta ahora, mucho menos por Disney que es el líder en este mercado y el tratamiento que se dio a esto fue muy adecuado, sin caer en mayores estereotipos; punto para Disney. Cabe resaltar incluso un nuevo aire que le fue dado a Bella con Emma Watson, que si bien aún conservaba el espíritu aventurero y el gran amor por los libros, la princesa de la película animada reiteraba constantemente su deseo de encontrar el amor verdadero; aspecto que no se torna característico en la Bella interpretada por Watson. Así pues es un detalle que desdibuja esta película como el típico romance que no conoce apariencias físicas, como era antes conocido, y ahora lo lleva mucho más allá de una historia de amor, ya que sus protagonistas dejan ver facetas más humanas, más profundas y esto resulta muy interesante.

Ahora uno de los puntos más fuertes del filme y que, en lo personal, fue aquello que más me gustó, son definitivamente los efectos especiales. Al tratarse de una historia con tanta magia y con personajes que en la vida real son inertes y que aquí deben tener vida, luciendo ficcionalmente creíbles es algo que permiten sólo los grandes efectos que vimos en películas como esta. Sin embargo, la conexión cuidadosa entre efectos especiales y la realidad histórica en la que se desarrollaba la narración logró imprimir todos esos detalles de la Francia del siglo XVIII desde el vestuario hasta los detalles arquitectónicos que minuciosamente se veían en el castillo, que a propósito era imponente, y en cada una de las estructuras y escenarios de la película. Las escenas repletas de magia en las que además destacaban principalmente los personajes encantados lograron ser un deleite por el juego de color, musicalidad y dinamismo. Algo que no se puede dejar por fuera de este ítem es definitivamente la bestia que pese a verse amenazadora lograba, aun así, verse agradable e interesante generando en últimas una gran empatía con los espectadores que esta vez sintieron mucho más cercano el personaje de la bestia que el de la película animada del 91.

Podría decirse mucho más de esta adaptación tan bien lograda, pero sin lugar a dudas, las actuaciones, la música y los efectos especiales le dieron una validez enorme a una trama que ya conocíamos y que desde 1740 sigue sin perder su magia característica. Disney cuidó cada uno de los detalles que iba a introducir a esta adaptación y logró ofrecernos un remake a la altura del clásico de ya hace más de 25 años. La Bella y la Bestia lleva escasas dos semanas en cartelera y si aún no la ha ido a ver es el plan perfecto para disfrutar un gran momento en la pantalla grande, un momento en que están haciendo verdad los cuentos que veíamos siendo niños y que hacen de películas como estas un deleite tanto para el público infantil como para el adulto. En definitiva Disney hizo una excelente jugada, mientras que la rosa que mantiene el hechizo tiene aún pétalos para rato.

Foto tomada de: www.applauss.com

Lo expresado por el columnista no representa la opinión de

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