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JUSTICIA EXPRÉS

JUSTICIA EXPRÉS

Por: Fernando Eslava / @Feslava24

En estos días ha causado sensación, indignación e incluso aprobación la entrada en vigencia del nuevo Código de Policía, que multa comportamientos como colarse en Transmilenio, ingerir alcohol en centros educativos y agredir a los agentes de la fuerza pública.

Sin embargo, hay una norma muy importante pero que no ha tenido la debida atención en estos días. Se trata de la Ley 1826 del 12 de enero de 2017, que reformó profundamente el Código de Procedimiento Penal en aspectos básicos. Para hacer una imagen preliminar al lector de lo que introdujo esta norma, la llamaré “La ley de justicia penal exprés”.

Dentro de los cambios que generó la ley de justicia penal exprés se encuentran:

  • Crea la figura del “Acusador privado”, quien es la víctima del delito que se investiga y juzga, el cual puede designar un abogado que actuará como fiscal cuando se trate de procedimientos por delitos menores.

  • Los procedimientos que lleve a cabo la Fiscalía General de la Nación o el acusador privado por delitos menores, serán tramitados en juicios sumarios llamados “Procedimientos especiales abreviados”, en los que se eliminan audiencias fundamentales en el Código de Procedimiento Penal como la audiencia de imputación (donde la Fiscalía comunica los cargos a la persona que se encuentre investigando, formalizando el procedimiento y dándole la oportunidad al imputado de que inicie a ejercer su defensa).

  • Cuando actúe en el procedimiento un “Acusador Privado”, es él y su abogado quienes recolectan las pruebas con todas las formalidades legales, quedando en cabeza de la Fiscalía General recaudar pruebas complejas como los allanamientos a moradas, interceptación de comunicaciones y otros.

Estos cambios son importantes en dos sentidos: El primero, porque cambia la forma de tramitar la investigación y el juicio de los delitos de menor importancia (y los cuales son más frecuentes) como el hurto, las lesiones personales, la violencia intrafamiliar, actos de discriminación, inasistencia alimentaria, y muchos más. El segundo, porque le otorga un mayor papel a la víctima, pues esta no tiene que encontrarse al margen de la investigación, en un proceso que poco entiende y el cual se encuentra a cargo de personas que en nada conoce y que en ningún momento le dan explicaciones.

Los puntos débiles (a mi juicio) de esta ley son los siguientes: Por dar mayor agilidad al procedimiento especial abreviado, se eliminaron etapas fundamentales como la audiencia de imputación, en la que se daba a conocer con antelación a cualquier persona que era investigada por un delito, otorgándole mayor tiempo para preparar su defensa; con esto lo que se genera es que se efectúe una defensa improvisada, deficiente y sin la debida preparación, vulnerando un principio que en derecho penal se denomina “igualdad de armas”, interpretado como la igualdad entre la Fiscalía y la Defensa para preparar su caso y recaudar sus pruebas con el suficiente tiempo y detalle.

Otro defecto de esta ley, es la introducción de una presunción de peligrosidad, al indicar que si una persona ha sido capturada (ni siquiera condenada) por una conducta que sea delito dentro de los tres años anteriores a la fecha en la que se le comunican los cargos por los cuales se le va a investigar (imputación), se considera un peligro futuro para la sociedad.

Un ejemplo: Pepe sale con sus amigos un día a un bar, y en el calor de los tragos se agarra a golpes con otra persona, por lo que es capturado por la Policía. Como esta captura es anotada en el sistema de la Policía como “captura en flagrancia por lesiones personales”, entonces si a Pepe lo investigan por otro delito (ejemplo, estafó a Juanito en un negocio, aparentemente) Pepe es un peligro social por agarrarse a golpes con otra persona. Inclusive, con nuestra flamante Policía es dudoso que algunas de las anotaciones que se hagan como capturas son reales (y ahora que tienen mayor poder con el nuevo Código de Policía).

Beneficiosa o perjudicial esta nueva reforma, es necesario conocerla pues con ella ya cambió nuestra forma de juzgar los pequeños delitos, los del ciudadano común.

Imagen tomada de:  http://diario16.com

Lo expresado por el columnista no representa la opinión de EL PALIQUE REVISTA DIGITAL

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