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“ENCUENTRA LO QUE AMAS Y DEJA QUE TE MATE”

“ENCUENTRA LO QUE AMAS Y DEJA QUE TE MATE”

 

Foto tomada de: vivicervera.com

Por: Camila Fonseca / @camifonz

Charles Bukowski nació el 16 de Agosto de 1920 y murió el 9 de marzo de 1994 a causa de Leucemia, tenía 74 años y quiero pensar que aun en su último aliento pronunció las palabras más sabias, crudas y verdaderas sobre la vida; porque así era su estilo: sincero, irreverente y en ocasiones, hasta violento.
La literatura de Bukowski no es para todas las personas, pero en algún momento todas las personas deberíamos leerlo. Porque este mundo necesita alguien que sepa combinar lo exquisito, delicado, sencillo y magnifico de la poesía; con la cruda, inclemente, apasionada e inigualable realidad de un poeta; porque una cosa es lo que se escribe y otra lo que se vive.
“Pero como dijo Dios, cruzándose de piernas: Veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía”
Detrás de su escritura, su despeinado cabello y su sonrisa exagerada; guardaba un pájaro azul en su corazón que deseaba salir, amar, vivir; pero Bukowski le temía al amor, no soportaba la idea de ser “domesticado”, de complicarse la vida con mujeres que lo único que deseaban, según él, era su alma, por esto recurría a lo mejor que existía para él en la vida: follar y beber cerveza.

“…hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
Le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
Luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?”

Se denominaba como un marginado y quizá tenía razón, pero la lucidez está en la locura, la razón de la vida está en la muerte y la muerte nos espera; así que hay que follarse la vida, beber cerveza y un consejo de Bukowski a nuestros lectores:
“Lávate lo dientes con gasolina, duerme todo el día y trepa a los árboles por la noche, sé un monje y bebe perdigones y cerveza, mantén la cabeza bajo el agua y toca violín, baila la danza del vientre delante de las velas rosas, mata a tu perro, preséntate al alcalde, vive en un barril, pártete la cabeza con un hacha, planta tulipanes bajo la lluvia… Pero no escribas poesía”

Es uno de los mejores escritores que he leído, a pesar de que lo denominan alcohólico, él logra en mí lo que un buen escritor debe lograr: el reconocimiento propio a partir de sus poemas, lograr sentir el frio de las noches de los Ángeles, lugar en donde vivió, sentir el sabor del whisky cuando leo uno de sus más de 50 libros o al leer uno de sus muchos poemas.
Vale la pena embriagarse con su literatura, perderse en sus letras y encontrar que la vida real es mucho menos real de lo que pensamos. Leerlo es un momento en donde nos podemos identificar con el desamor, la juventud, con el instante perdido de la vida en el que todos en algún momento deseamos morir. Pero la vida es encontrar lo que amamos y dejar que nos mate; un amor, una pasión o un escritor.
Y como recomendado, si a usted le gusta la literatura no deje de leer Mente literaria.

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