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EMOJIS POR SONRISAS

EMOJIS POR SONRISAS

Por Alejandro Salazar./ @jandrosalazaar

Esta vez hablaremos acerca de La Resistencia, obra del escritor Ernesto Sábato, reconocido por ser el autor de textos como: El Túnel y Sobre Tumbas.

Tuve la oportunidad de leer este libro que también se convirtió en una experiencia de reencuentro para mí, porque me lo obsequió una amiga de mi colegio, con la cual fuimos inseparables durante descansos, compartimos tardes interminables de tareas mientras veíamos videos musicales de MTV, canal popular entre mis compañeros -y todos los adolescentes en ese entonces-. El libro llegó a mí a través de dos palabras: “Léase esto”.

Un libro con una escultura en portada rosada, con un título escrito en Sans Serif que delicadamente dice: “La resistencia”. ¿De qué trata el libro? Se deben estar preguntando. Ahora me dedicaré a hablar de esto.

La cotidianidad de la vida nos ha llevado a romper lazos humanos entre nosotros. Hace poco escuché a la gente hablar sobre una madre que dejó ahogar a su hijo por estar haciendo una historia para Instagram, ¿en qué momento llegamos a esta parte de la historia? Es evidente que con el paso del tiempo las formas de vida van evolucionando y cambiando y cada día los hábitos son diferentes, pero ¿cuando la tecnología avanza, nosotros avanzamos con ella?

Ahora bien, hablando de otra obviedad, el ser humano es lo que es en la actualidad gracias a la tradición oral, al voz a voz, siempre ha sido objeto de interés el poder comunicarnos y aunque en el planeta hay cientos de idiomas, siempre hemos encontrado la manera de establecer puentes con el otro. Hemos cambiado las charlas por vibraciones, sonidos y alertas de mensajes entrantes y como nos cuesta sonreír preferimos que un emoji se exprese por nosotros, cambiamos el sonido de la voz por letras mayúsculas y minúsculas. Sentimos emoción al ver una nota de voz, porque, en nuestro tiempo eso es una muestra de amor extremo.

Tenemos GIFS, Memes y videoclips que nos ahorran la tarea de expresarnos y decimos que estamos hablando con alguien cuando solamente estamos golpeando un teclado o tocando repetidamente una pantalla. Las marchas familiares evolucionaron a grupos de WhatsApp, todo para “estar más conectados” ¿Dónde quedaron las charlas en la tarde y las risas que inundaban los pasillos de alegría? Que nos cuenten nuestros abuelos o padres, a lo mejor ellos todavía se acuerdan.

Los días se nos han hecho más cortos y el tiempo sin producir no vale porque es dinero que no volverá. ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿Para qué nos estamos formando? Trabajamos por ser la fuerza laboral del futuro y nos han metido en la cabeza condiciones como: si sales de la universidad sin experiencia laboral estás perdido, si no tienes un pregrado no tienes futuro y demás discursos que llegan a nuestra cabeza día a día convirtiéndose en un eco, todos escuchando lo mismo y todos hablando sin cansancio.

Reflexiones más profundas y de seguro más interesantes podrá encontrar en La Resistencia de Ernesto Sábato, que si piensa bien, lo anterior le puede dar luces de por qué este libro se titula así, aquí los capítulos se transforman en cartas que realiza el autor para ponernos a pensar en lo que sucede actualmente en nuestras sociedades. Este libro fue uno de los últimos que escribió Sábato antes de morir, entendámoslo como una forma de despedirse por parte del autor y dejar sembrado en nosotros una semilla de resistencia ante estos tiempos agitados.

Ahora bien, no se deje confundir, este no es un libro de superación personal ni mucho menos, su narrativa es hermosa, el escritor demuestra nuevamente que su talento es impresionante y usted se puede dejar llevar entre las frases como: “Resignarse es una cobardía, es el sentimiento que justifica el abandono de aquello por lo cual vale la pena luchar, es, de alguna manera, una indignidad”. Cierto aire de rebeldía baña las líneas de este ensayo y no es nada mamerto, tampoco espere algo así.

Aproveche estos puentes festivos para leer, ver una película en familia, salir al parque, coma merengón de pichirilo y ríase un rato, al fin y al cabo lo único que nos va dejando la vida son recuerdos y qué mejor que sean felices.

 

Lo expresado por el columnista no representa la opinión del EL PALIQUE REVISTA DIGITAL.

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